sábado 24 de julio de 2010

crepitar

La crisis fue con la imperfección. Todo lo demás fue antes, y bueno y malo no son de calificar eso que no era ideal y hoy todo pasado fue mejor.
Trance de ausencia, fin de las certezas sobre la sensación.
Yo sé que sí. Yo sé que sí. Eso existió y yo huí. Desde dónde vengo para no volver al lugar del que me fuí sin siquiera juntar la mugre.

Yo estaba, recuerdo.
Digo que estaba.

A costa de qué una vida con palabritas.
Cuánto tiempo hay que vaciar defendiéndose.

Si me duermo y sueño y tengo miedo y me despierto y estoy sola.

Un útero no es para nada poca cosa. Romper todo el síntoma por volver ahí donde no supe casi, no dije algo, no elegí. Y olvidar que el espejo dice tantas pavadas y el corazón se desboca por nada.
O hacer alguna esquina y descrubirlo: sí, eso es, esa presencia es (más bien el hueco que se vacía y se llena de un aire que me toca y me corre el pelo).

Dónde mierda fuiste a parar, es el temblor que me escucho decir. En cada reflejo.

3 blablablas:

francisco pavanetto dijo...

guau

Violeta dijo...

espejos que dicen pavadas, corazones que exageran, y textos ajenos (no tan ajenos) en los que nos encontramos.
el último párrafo es genial.

camilo postiglione dijo...

Me gusta eso de textos no ta ajenos en los que nos encontramos, es inebitable.