jueves 25 de febrero de 2010

derribo

Contar la historia de Nina (toda la historia, alguna historia que la implicara) le permitía a Juan cierto tipo de goce. Lo descolocaba del fastidio de ser solo sin querer. Le otorgaba estatus, como evidencia del haber amado con firmeza. Esa convicción lo diferenciaba del común de los mortales, para depositarlo en el selecto grupo que congrega a aquellos que fueron mutilados sin anestesia por el desconsuelo de ver al amor terminarse como se termina una botella de ron: accidentalmente borracho en un último trago abrupto.

1 blablablas:

Anónimo dijo...

que bien.. clap clap

mutilados sin anestecia por tantos tipos de amor


Mané